2.02.2010

cuarto ejercicio. a y b tienen un conflito

Nació una madrugada fría, cuando el rocío impregnaba las ventanas del cuarto aquel. La calle estaba desierta y al silencio penetrante lo interrumpían de cuando en cuando el sonido de la batidora y la respiración agitada de José. Desde el primer momento sintió la calidez de las manos diestras de este hombre, quien más tarde llegaría cansado a casa de la dura faena.
Fue el más bello de sus hermanos, el de tamaño y color perfectos. El ombligo del mundo reposaba sobre él, redondo, perfecto. Salió digno y expectante, ansioso por conocer el mundo, ver cada detalle que esperaba ansioso por ser descubierto. Los días futuros eran una promesa que sólo por él se había pronunciado.
Esperar en la vitrina, como sus antecesores lo habían hecho ya, hacia crecer más aún sus expectativas, mirado frente a sí las charolas plateadas que brillaban al pasar. Fue a media mañana que algo lo elevaba, lo llevaba hasta la barra y ahí, de pronto, todo se oscureció. El movimiento lo adormecía y al ver nuevamente luz noto el mantel blanco de hilo, la azucarera y la jarra de agua que al lado suyo y de sus iguales creaban el paisaje.
Al fin lo había logrado, estaba fuera y las posibilidades se multiplicaban, era libre, libre al fin.
A media tarde Paula sintió hambre cuando, frente a la computadora, buscaba inspiración. Era tarde para comer y temprano para cenar y además era el antojo nervioso de la inspiración lo que la movía. Se levanto dejando las conversaciones parpadeantes con la idea fija en la mente. Estaba clara la imagen, el método, todo, y mientras pensaba en su objetivo pasó la lengua por sus labios, ya lo podía saborear.
Abrió la alacena y saco el frasco grande y transparente del entrepaño de arriba, para lo que hubo de ponerse de puntitas, quito la tapa y metió un dedo probando su contenido.
- Mmmm delicioso.
El refrigerador comenzó a sonar cuando se acerco y abrió la puerta, como dándole la bienvenida, sacando la mantequillera y cerrando con un pie mientras giraba. Cargada en ambas manos y con un cuchillo entre los dientes llego a la mesa decidida. Levanto la tapa de cristal y cogió firmemente al único que había sobrevivido la mañana.
Él recordó el contacto humano de José mientras lo amasaba, mientras le daba forma y con cuidado lo sacaba del horno. Recordó sus dedos callosos y largos que en nada se parecían a los suaves y pequeños que ahora lo sostenían. Cuando sintió de pronto frio en un costado y el brillo metálico sintió pánico, comenzó a desmoronarse sin poder evitarlo.
No, no estaba listo, no podía terminar así, no podía ser tan pronto. Aún tenía tanto por vivir. Quería llegar a endurecer, a verse lleno de moho, a ser llevado al patio y dado a las aves, que lo llevasen lejos , en pedazos cada una a conocer todo lo había para él. ¿Cómo evitar esta tortura continuase?, ¿cómo suplicar, si era necesario, por compasión, por ser absuelto?
No se detuvo. Siguió sintiendo como poco a poco le llenaba el vacio, como perdía parte por parte ya cualquier esperanza. Algo lo atravesaba , lo desprendía y dividía, lo rellenaba de una viscosa sensación, roja sangre, dulce y con semillas y la oleosa cremosidad que pegaba los extremos. Ni el quemante calor pudo superar el dolor que el desencanto propagaba. Ya nada era importante, todo podía pasar. Sobre el plato, girando, se dejo ir.
-Auch, esta cosa quedo muy caliente, quema, uh, uh.
Soplo logrando enfriar un poco esa parte que mordió, dejando se desparramara un poco de mermelada de fresa por los extremos.
-¡Como me encantaaan los bísquets!

2 comentarios:

artemisa said...

yeaaaaaaa!!!!!!!!!!! la vida de paula
su novio se llama jose y es panadero????
y como siermpre te luciste andy

El AnArQuI said...

conflito...


asi bien moleston no???