8.22.2010

Reiniciar mas tarde

Un punto, una coma, un punto y coma, punto y aparte, punto...¿final?
En una noche sin alcohol, de un domingo por la madrugada, salió al ataque un costal de dudas que se escondía tras la terrible alergia al Sr. Pipirijas. Con los ojos rojos, la nariz tapada y la garganta comenzando a cerrarse, un estado de embriaguez sin antecedentes etílicos trajo a la cama la infelicidad.Recuerdos de un pasado ajeno nos hicieron recordar...
La cultura del drama nos ha enseñado que existe un principio a todo, en el caso de esa noche: el amor. Las historias siempre nos han hablado de cómo se sufre, las grandes historias de amantes, aquellas que son "impecables" se tiñen una y otra vez de tragedía. ¿No acaso los dioses nos separaron desde el inicio para buscar nuestra otra mitad hasta estar completos? ¿De verdad estamos destinados a viajar errantes, dando tumbos aquí y allá para dar con ello?
Lo mejor es que del otro lado podemos aferrarnos a la primer historia que nos suene medianamente poética, o cuando menos que no huela a rancia soledad.Así comenzamos a contarnos esa buena historia aprendida:
¬Un inicio magnífico, digno de imprimirse en 10 000 tomos o transmitirse por el canal 2 con Thalia como protagonista. Fuegos artificiales,campanas resonando, una enorme nube de algodon que nos eleva.
¬El final debe ser igual de memorable: explosivo y lleno de odio. Nada termina sino es en medio de una explosión. Él debe engañarte, gritarte, descubrirte, humillarte, o morirse;tú debes ser una arpía o una martir para que el final tenga sentido.
Sin embargo ¿Qué paso en el medio? No lo sabemos bien a bien , como sea, no sabemos acabar sin destrucción.
A falta de un radar poderoso que indique con su chillante alarma incansable que la relación no da para más y no pudiendo creer que sólo porque los silencios sean cada vez más incomodos deba dejar lo estable enmedio de tantos que buscan seguridad nos quedamos ahí, esperando el otro de el primer paso.
¿Cuántos años se puede vivir infeliz por desición propia?
Mi experiencia, si puedo llamarla así, me ha enseñado que puede ser una vida entera. Podemos quedarnos sentados en el sillon de enfrente años e infelices días mientras envejecemos sin soportar que quien esta enfrente respire siquiera.
Total, ya estamos viejos para cambiar...

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